polarización extrema, autocracia, y el habitual uso de la guerra para taparlo todo

polarización extrema, autocracia, y el habitual uso de la guerra para taparlo todo


En 1835 Alexis de Tocqueville publicó su clásico libro “La democracia en América”. Casi dos siglos después Levitsky/Ziblatt publican libros y artículos sobre la crisis de la democracia en Estados Unidos y sus síntomas. Costosos y extendidos cierres de gobierno por incapacidad para alcanzar acuerdos bipartidistas respecto del presupuesto de la nación, asientos robados en la Corte Suprema de Justicia por idéntica razón, corrupción impulsada desde el ejecutivo para convertir a instituciones de orden público en instrumentos para encubrir a partidarios o funcionarios del gobierno de turno y perseguir a sus opositores.

Levitsky/Ziblatt son académicos de prestigiosas universidades de EE UU. Sostienen que una de las claves del sistema democrático es la tolerancia política e institucional con el adversario hace años que está herida de muerte. Los adversarios se han convertido en enemigos a causa de la extrema polarización que caracteriza a la política en Estados Unidos desde fines del siglo XX.

Las causas de esa peligrosa polarización son difíciles de tipificar, pero son cambios demográficos, raciales, tecnológicos, culturales, nuevas amenazas internacionales como el narcotráfico, el surgimiento de una nueva correlación de fuerzas interestatales en el planeta.

La democracia cruje en EE UU: polarización extrema, autocracia, y el habitual uso de la guerra para taparlo todo

Como ejemplo de polarización in extremis los mencionados académicos citan que en 1960 sólo el 4% de los demócratas y el 5% de los republicanos se oponían a que sus hijos se casaran con alguien del otro partido. Cincuenta años después esa expresión micro de la polarización de la sociedad creció hasta ser del 33% de los demócratas y el 48% de los republicanos.

Esa polarización in extremis es altamente peligrosa en una sociedad donde las armas de sofisticación letal se venden libremente, alcanzando la suma de casi mil millones, proporcionalmente tres veces más que la población que vive en el país.

Esa polarización se vive en los debates políticos. En esta semana, Juan Carlo López condujo un debate en CNN en español donde el debatiente que representaba los intereses de la Casa Blanca trataba infructuosamente de defender la violencia del ICE en Minnesota. La policía migratoria de Donald Trump en esa ciudad había asesinado a dos ciudadanos estadounidenses blancos, arrestado a un niño ecuatoriano y su padre, reprimido a miles de ciudadanos estadounidenses, allanado domicilios de migrantes de piel morena sin orden judicial. Los migrantes de piel morena han sido convertidos en los judíos perseguidos por el nazismo en la Alemania de Hitler o en los palestinos asesinados en Gaza.

En el debate de CNN en español, los debatientes concluyeron que la Casa Blanca se había puesto por encima de la juridicidad estadounidense violando la enmienda 16 que establece claramente que un manifestante puede ser arrestado y llevado a un juez cuando su comportamiento sea inapropiado, pero jamás asesinado. Además, esa misma enmienda constitucional establece que el orden público es potestad exclusiva de los estados y no del gobierno federal. Al igual que los procesos electorales- como el que vendrá en noviembre de este año-puede ocurrir que el temible ICE intervenga supuestamente para arrestar a ilegales e impedir el voto de ciudadanos de piel morena con derecho a votar.

La democracia cruje en EE UU: polarización extrema, autocracia, y el habitual uso de la guerra para taparlo todo
Bush inventó que en Irak había armas de destrucción masiva.

Foto: George W. Bush Presidential Center

Otro tema no tocado ni por Levitsky/Ziblatt ni en el debate de CNN, pero fundamental para la convivencia internacional, es la tradición bipartidista en Estados Unidos de usar decisiones de política exterior, incluyendo intervenciones militares, como cortina de humo para ocultar o soslayar crisis internas políticas o económicas.

Richard Nixon prolongó la guerra de Vietnam y se inventó la guerra antidrogas mientras realizaba el escandaloso Watergate, que terminó con su destitución.

George W Busch, después del despreciable acto terrorista de las Torres Gemelas, se inventó la farsa de que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva. Inició la guerra sangrienta de Irak para ocultar su fraudulenta elección frente a AL Gore.

La democracia cruje en EE UU: polarización extrema, autocracia, y el habitual uso de la guerra para taparlo todo
Obama apoyó el golpe en Hondurás y Bill Clinton bombardeó Los Balcanes.

 Bill Clinton llevó adelante los bombardeos a Los Balcanes cuando era acusado por sus amoríos con la joven Mónica Lewinsky. Barack Obama ordenó el golpe de estado en Honduras, cuando le había estallado la crisis bancaria del 2008-2009. Trump ataca a Venezuela, amenaza a Groenlandia, a Irán, a Cuba, cuando sus índices de popularidad se desploman por su racista política migratoria con crisis graves en Minnesota.

Es falta de responsabilidad que una gran potencia tome decisiones de política exterior en función de sus problemas internos. La estabilidad nuclear estratégica, el cambio climático, por citar sólo dos de los temas importantes para el mundo, no pueden ser rehenes de los abusos del ICE en Minnesota

Los estadounidenses deberían ahora releer a Alexis de Tocqueville y sus proféticas palabras: “Tan pronto como un gobierno intenta ir más allá de su esfera política se ejerce una tiranía insoportable”.



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