El sistema de salud de la provincia de Buenos Aires enfrenta un escenario de vulnerabilidad inédito. Bajo la premisa del ajuste fiscal, el Gobierno nacional ha interrumpido el flujo regular de suministros básicos, dejando a los vacunatorios bonaerenses con estantes vacíos y plazos incumplidos que ya acumulan cuatro meses de arrastre.
El calendario oficial de vacunación, en jaque
La denuncia del ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, no es solo una advertencia administrativa; es un inventario de carencias que afectan directamente a los sectores más frágiles. Según los datos oficiales de la cartera sanitaria provincial, el incumplimiento de la Ley 27.491 —que obliga al Estado nacional a comprar y distribuir las vacunas del calendario— ya impacta en programas críticos:

- Antigripal: aunque la campaña 2026 fue anunciada con bombos y platillos, la realidad en el territorio es distinta. Solo se recibió el 22% de las dosis para adultos programadas y el 44% de las pediátricas. Para los bebés de entre 6 y 24 meses, la incertidumbre es total.
- Bronquiolitis (VSR): tras la falta de entregas en marzo, los depósitos se encuentran sin stock, una situación alarmante ante la proximidad de los meses de mayor circulación de virus respiratorios.
- COVID-19: la interrupción del suministro por parte de Nación lleva cuatro meses. Hoy, la Provincia no cuenta con dosis para menores de 12 años ni para pacientes con condiciones crónicas.
- Otras vacunas: el panorama se extiende a la Varicela (sin stock para distribuir a municipios), la BCG (solo se cubre el 30% de la necesidad mensual) y la Triple Viral, donde Nación adeuda 9.000 dosis.
Situación actual del stock de vacunas en la PBA ante la falta de suministro del Gobierno nacional.
Llevamos meses de plazos incumplidos y promesas efímeras que atentan contra la salud de nuestra gente.
Es obligación del Estado nacional, según la Ley 27.491, comprar y distribuir… pic.twitter.com/gPJ8dJBBur
— Nicolás Kreplak (@nkreplak) March 27, 2026
El costo del desfinanciamiento
Para la gestión de Axel Kicillof, este recorte no es una cuestión de eficiencia, sino un atentado contra la inmunidad colectiva. El ministro vinculó directamente estas faltantes con un incremento del 400% en enfermedades inmunoprevenibles, como la Hepatitis A.
«Llevamos meses de promesas efímeras que atentan contra la salud de nuestra gente», disparó Kreplak, subrayando que la vacunación no es una variable de ajuste opcional, sino una responsabilidad jurídica y social que la administración de Javier Milei parece haber decidido ignorar. Con un stock que apenas alcanza a cubrir el 50% de las necesidades en rubros como la Triple Viral o la Hepatitis B pediátrica, el invierno asoma con una amenaza sanitaria que excede lo estrictamente médico: el riesgo de un retroceso epidemiológico de décadas.
