Las marchas No Kings alientan esperanzas para el 3N en los demócratas

Las marchas No Kings alientan esperanzas para el 3N en los demócratas


Tres elementos se configuraron para desatar la mayor manifestación popular contra Donald Trump en los Estados Unidos denominada No Kings (nada de reyes), con extensiones en ciudades de Europa: la guerra en Irán; las acciones violentas contra inmigrantes del ICE, y las crecientes dificultades económicas que se potencian con el aumento del crudo a nivel mundial. Las manifestaciones cobraron visibilidad por la presencia de celebridades habituales en ellas como Bruce Springsteen y Robert De Niro. El clima creado viene siendo capitalizado políticamente por los candidatos demócratas a las elecciones intermedias de noviembre, palpitando una posible derrota del oficialismo con la que muchos especulan, pese a la distancia.

La tercera y más numerosa jornada de protestas del movimiento convocó el sábado de la semana pasada a más de ocho millones de personas en los 50 estados de los Estados Unidos y una docena de países fuera del territorio, con 3300 concentraciones organizadas por una coalición de unos 400 grupos, entre ellos Amnistía Internacional, Indivisible, 50501, Votantes de Mañana, sindicatos y la Unión de Libertades Civiles Estadounidenses (ACLU).

Las marchas No Kings alientan esperanzas para el 3N en los demócratas

La sensación que dejó el evento multitudinario en los análisis políticos es que si bien no constituye por sí un escenario electoral desfavorable al presidente, es la clara demostración de un clima generalizado y profundizado en los últimos tiempos que puede hacer inclinar el plano institucional a partir del 3 de noviembre.

Esto se refleja en tres elementos esenciales: En primer lugar, la guerra con Irán, como corolario de una política guerrerista que se intensificó con el apoyo irrestricto al genocidio israelí en Gaza, movilizó mayoritariamente a sectores de la juventud que se oponen a todo conflicto y ven en Trump la cabeza de esas cruzadas. Justamente, uno de los grupos organizadores fue Votantes de Mañana (@VotersTomorrow), que el día de la manifestación consideró que la convocatoria se advertía “más joven, más diversa y más enérgica” que en las ediciones anteriores “debido, seguramente, a la guerra”, según palabras de Katy Gates, una joven de 22 años referente de esa agrupación que representa a parte de un gran grupo etario que puede incidir masivamente en las elecciones. “Los jóvenes nos movilizamos contra la administración Trump porque estamos hartos de ver cómo nuestros impuestos financian atrocidades en nuestro hogar y alrededor del mundo”, señalaría luego.

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El otro elemento es la grave crisis que enfrenta el vasto sector de la clase trabajadora, castigada por una inflación creciente, por políticas macroeconómicas como el aumento de aranceles que, lejos de mejorar la situación, la empeoran con una recesión que corre silenciosa, el riesgo de aumento del desempleo, la carencia médica y, en las últimas semanas, el aumento sostenido del combustible por el bloqueo iraní del Estrecho de Ormuz.

La crisis puede movilizar a una clase que en gran parte se inclinó por apoyar a Trump en las últimas elecciones, confiando en su discurso nacionalista y de apoyo a la economía interna que, ya nadie duda, se revela como un acto meramente demagógico. Ese posible giro se demostró, al menos parcialmente, en la movilización No Kings que se nutrió de expresiones sindicales y trabajadores de diversos sectores, tal como expusieron los medios y redes a lo largo de las ciudades estadounidenses.

El tercer factor es netamente partidario, ya que el Partido Demócrata, principal oponente al gobernante Partido Republicano, es el que capitaliza la crisis de representatividad actual, con la esperanza de que eso se traduzca en un resultado triunfal en noviembre. Las instancias preliminares, al menos, se movieron en esa dirección. En Florida, estado republicano por antonomasia, la demócrata Emily Gregory ganó un escaño distrital frente al candidato apoyado por Trump, con mejores resultados incluso en la zona de Mar-a-Lago, donde el magnate tiene su famosa residencia y en 2024 se había impuesto por 11 puntos de diferencia. Gregory participó de la manifestación y los asistentes la recibieron como una estrella de rock. También participaron activamente otros candidatos y precandidatos, como el veterano Graham Platner, que compite por una banca en el Senado por el estado de Maine. “A lo largo de la historia estadounidense, nos hemos enfrentado a crisis mortales de nuestra democracia (…) En cada uno de esos momentos, los estadounidenses que dieron un paso al frente comprendieron fundamentalmente que el mundo que debían construir no podía ser el mundo del que provenían. (…) Estamos atravesando uno de esos momentos de crisis”, escribió recientemente.

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En este sentido, una encuesta de la consultora SSRS difundida por la CNN da cuenta de que el electorado demócrata está mucho más convencido de que el oficialismo perderá la contienda y se muestra con más predispuesto a votar en noviembre que el republicano.

El epicentro de las manifestaciones del 28 de marzo fue en Minneapolis, estado de Minnesota, donde fueron asesinados por el ICE Renee Good y Alex Pretti. Allí la figura central fue el músico Bruce Springsteen, quien cantó una canción dedicada a los muertos, “Streets of Minneapolis”, y afirmó que la resistencia en ese distrito le dio “esperanza al país”, frente a la “pesadilla reaccionaria”.



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