El embajador Hesham Abdelwahab nació en Egipto y es graduado en Arquitectura por la Universidad de El Cairo. Este diplomático de carrera representó a Egipto en Israel, Senegal, el Vaticano, Etiopía, Argelia y Libia. En 2020 asumió como Cónsul General en Sudán y, desde noviembre de 2020, dirige la Misión de los Estados Árabes en Argentina. Su trayectoria lo consolida como un gran conocedor de la región en conflicto.
Sin embargo, mantiene su eje de diplomático cuando se lo consulta por los países en disputa porque entiende que en un contexto tan complejo y delicado las palabras tienen su peso específico y cualquier adjetivación o posición subjetiva podría abrir otros conflictos. Hesham ha recibido la Orden de San Gregorio Magno, otorgada por el Vaticano, y, siendo embajador en el Estado Plurinacional de Bolivia fue condecorado con la Orden Nacional Cóndor de los Andes, Gran Cruz.
¿Cómo se evalúa la situación en la región a la luz de la escalada bélica y de las operaciones militares entre Israel y EEUU por un lado, e Irán por el otro?
Una vez más, y en un corto lapso, la región árabe se encuentra en el epicentro de un escenario de acontecimientos marcado por un conflicto armado entre potencias regionales vecinas, respaldadas en mayor o menor medida por actores internacionales, lo cual impacta significativamente en la seguridad y la estabilidad de los Estados árabes, particularmente en la región del Golfo. Quiero señalar que los factores de fortaleza de los países árabes, como sus recursos y su ubicación estratégica, constituyen también un motivo que los convierte en un objetivo codiciado para las potencias regionales e internacionales. Ello explica la persistencia de guerras y conflictos en la región los cuales representan una consecuencia directa e inevitable de los continuos intentos de injerencia externa en los asuntos árabes.
¿Cuál ha sido el papel de los Estados árabes frente a la posibilidad de evitar la confrontación militar que actualmente vive la región?
Han procurado, por todos los medios, evitar el estallido de una guerra en la región que no traería más que el desgaste de los recursos de todas las partes. Sin embargo, dichos esfuerzos no han tenido éxito, pese a los avances logrados por los mediadores, encabezados por el Sultanato de Omán, en la búsqueda de soluciones pacíficas que respondieran a las condiciones e intereses de ambas partes del conflicto: Israel y Estados Unidos, por un lado, e Irán, por el otro. En este contexto, se señala que el Ministro de Relaciones Exteriores de Omán, Badr Al Busaidi, había realizado declaraciones televisadas en la víspera del ataque israelo-estadounidense contra Irán, ocurrido el 28 de febrero pasado. En dichas declaraciones del 27 de febrero, indicó haber informado a Washington sobre la aceptación por parte de Teherán de la mayoría de los puntos de negociación planteados, lo que dejaba el camino abierto para la conclusión de un acuerdo satisfactorio para ambas partes. No obstante, la guerra estalló sorpresivamente en la madrugada del día siguiente a las declaraciones del ministro omaní.
¿Cuál es la estrategia de los Estados árabes para abordar la actual situación de tensión en la región?
Procurar en todo momento mantenerse al margen de los conflictos armados en la medida de lo posible, privilegiando las soluciones diplomáticas y negociadas para la resolución de disputas, especialmente teniendo en cuenta que son conscientes de ser blanco de accionespor parte de actores no árabes, ya sea por sus vastos recursos petroleros, gasíferos y minerales, o por su ubicación estratégica situada en el centro de las rutas del comercio y la navegación internacional entre Oriente y Occidente. Así como los países árabes adoptaron una postura activa antes del inicio de las agresiones israelo-estadounidenses contra Irán, el papel árabe ha continuado en la misma línea, orientado a poner fin a la guerra entre las partes y a retornar rápidamente a la mesa de negociaciones, a fin de evitar un mayor derramamiento de sangre y preservar los intereses de los países de la región y del mundo. Actualmente, varios Estados árabes lideran esfuerzos de mediación entre Estados Unidos e Irán, encabezados por la República Árabe de Egipto y el Reino de Arabia Saudita, con la participación adicional de actores islámicos como Pakistán y Turquía. Se espera que dichos esfuerzos logren sus objetivos antes de que la situación se agrave aún más.
¿Cuál ha sido la posición actual de la Liga de los Estados Árabes frente al conflicto en curso entre Irán e Israel?
En primer lugar, en relación con los ataques iraníes que han afectado a la mayoría de los países del Golfo, así como al Reino Hachemita de Jordania y a la República de Irak, la Liga de los Estados Árabes, a nivel de su Consejo Ministerial, ha condenado dichos actos por considerarlos ilegales e injustificados bajo cualquier pretexto o interpretación. La resolución N.º 9241, emitida por la Liga de los Estados Árabes el 8 de marzo del corriente año, ha reflejado claramente esta postura, al atribuir a Irán la responsabilidad por las consecuencias derivadas de dicha agresión, incluidas aquellas que podrían llegar a justificar el ejercicio del derecho a una respuesta acorde, así como por las complicaciones resultantes, las cuales se prevé tendrán repercusiones en el futuro de las relaciones árabe-iraníes y en la región de Oriente Medio en su conjunto. Asimismo, se destaca que la mencionada resolución también incluyó un llamamiento internacional para poner fin a la agresión israelí en el sur del Líbano, la cual se había iniciado incluso antes de que las fuerzas de resistencia presentes en esa zona se alinearan con Irán en el conflicto actual, así como para terminar con la ocupación israelí de los territorios palestinos y árabes ocupados desde 1967. Esto reafirma el principio de que cualquier agresión militar contra territorios árabes, bajo cualquier pretexto, es inaceptable y condenada por los Estados árabes.

Foto: Mariano Martino
En el último tiempo se ha hablado de proyectos para reconfigurar el mapa de Oriente Medio. ¿Cuál es su visión al respecto?
Esa idea de reconfiguración, que algunos han comenzado a plantear especialmente tras la agresión israelí contra la Franja de Gaza, Cisjordania y los territorios árabes en la República Árabe Siria y la República Libanesa, así como los posteriores intercambios de ataques entre Israel e Irán que han derivado en agresiones iraníes directas contra varios Estados árabes, dicha propuesta requiere, en primer lugar, garantizar la existencia de verdaderas garantías internacionales por parte de las grandes potencias que impidan la vulneración de los intereses de todas las partes en Oriente Medio y permitan establecer un entorno estable y equilibrado de cooperación y entendimiento. La ausencia de tales garantías implicaría dejar a la región expuesta a una situación de caos y conflictos persistentes.
Para concluir, ¿se muestra optimista respecto al futuro de la situación en la región una vez finalizada esta guerra?
Puedo afirmar que mi nivel de optimismo está vinculado al desenlace final de la guerra actualmente en curso en varios frentes; es decir, cuanto más justa, rápida y respaldada por compromisos internacionales sólidos sea dicha conclusión, mayor será el grado de optimismo. Asimismo, cabe añadir que resulta necesario analizar la situación teniendo en cuenta el contexto internacional actual, caracterizado por la primacía de la lógica de la fuerza, la doble vara de medir, la estigmatización del otro y la tendencia a la hegemonía. Un entorno internacional de estas características no puede generar relaciones equilibradas ni estables entre los Estados, sino que únicamente ofrece un terreno propicio para la proliferación de la agresión, la difusión del odio y la impunidad del agresor.
