La reunión que mantuvieron ayer representantes de las cámaras empresarias del transporte público de pasajeros con funcionarios de la Secretaría de Transporte de la Nación dejó un cúmulo de promesas, la posibilidad de un bono para el pago de deudas de varios meses y el compromiso de armar una mesa técnica para analizar el impacto del aumento del combustible en las prestaciones.
Expresado de otro modo: no hubo soluciones concretas. Así lo hicieron saber mediante un comunicado referentes como Roberto Rodríguez (CTPBA), Daniel Tenisci (CEAP), Daniel De Ingenis (CETUBA) y Fabio Ferreira (CEUTUPBA). “Si bien se reconoció por parte de las autoridades nacionales la gravedad de la crisis que atraviesa el sector, no se ha alcanzado una solución en el corto plazo que permita revertir la situación actual”, detallaron de manera conjunta.

El escenario es “crítico” para las empresas. No sólo porque la Nación adeuda un monto que supera los $115.000 millones en concepto de compensaciones, sino porque además el dinero de los subsidios quedó congelado en los montos que se abonan y no alcanza para cubrir los servicios que se brindan.
“Las empresas seguirán sosteniendo el servicio con el máximo esfuerzo posible, aun operando en condiciones económicas y financieras extremadamente limitadas y con el único objetivo de no afectar aún más a los usuarios”, indicaron en el comunicado oficial. Es decir, pese a no llevarse ninguna solución directa, lo que se llevaron fue el compromiso de atender la urgencia.
Colectivos: la deuda no es todo
En rigor, el motivo que convocó al cónclave de ayer fue el malhumor social que se evidenció en los últimos días a partir de la menor frecuencia de colectivos recorriendo las calles. Menos frecuencia es igual a viajar “como sardinas”, como comentario varios usuarios en diversos medios que apostaron sus móviles en grandes terminales urbanas como Constitución. Todo en un momento de extrema debilidad del Gobierno, enredado en serios conflictos internos, sumado a que la plata a la gente no le alcanza.

En este marco, se acordó la conformación de una mesa de trabajo conjunta para analizar y reestructurar el sistema, haciendo gala de una de las máximas de Juan Domingo Perón. “Si querés que algo no funcione creá una comisión”, es una de las grandes sentencias del recordado líder político.
Lo que se evaluará allí es el impacto del costo del combustible en la prestación de los servicios de las empresas, que a principios de la semana pasada recibieron valores de una petrolera de $2.450 por litro de gasoil contra $1.400 que abonaban a fines de marzo. “Desde el Estado Nacional se expresó plena disposición a acompañar al sector en la implementación de soluciones que garanticen un servicio eficiente y de calidad para los usuarios, entendiendo el carácter estructural de la problemática”, informaron desde Transporte en su página web.
Como gesto de buena voluntad, las empresas aseguraron que desde hoy viernes habrá más frecuencias en las calles. Que Nación haya puesto el dinero de compensaciones del mes pasado garantizó evitar el conflicto con el gremio UTA, que había amenazado con un paro: los trabajadores cobraron sus salarios. Para el resto de la deuda los funcionarios anticiparon la posibilidad de un bono para cancelarla: en la era libertaria, una cuasimoneda para enfrentar obligaciones.
El rol de la Provincia de Buenos Aires
Provincia depositó los subsidios correspondientes a abril, algo que permitió también la cancelación del pago de los sueldos a colectiveros. “Si bien esta acreditación representa un alivio en el corto plazo, no constituye una solución de fondo a la problemática que atraviesa el sector”, aclararon las cámaras empresarias, que fueron convocadas a una reunión para el próximo lunes en La Plata con autoridades bonaerenses.
Al respecto, el ministro de Transporte provincial, Martín Marinucci, detalló que “nunca fuimos convocados” al encuentro de ayer en la Secretaría de Transporte de Nación. “Estoy convencido que este inconveniente lo ocasionó el Gobierno nacional tomando una decisión de manera imprudente para el transporte, con el incremento del gasoil de 1700 a 2400 pesos. Si lo que plantearon es esa mesa técnica para pensar una tarifa diferenciada del combustible, creo que ese buen camino”, señaló en una entrevista con el canal América 24.
Es que los empresarios plantearon la chance de que, en la emergencia, se les deje de cobrar el impuesto sobre los combustibles, que llega a alrededor de 32% del valor. Es una de las posibilidades que se evaluará desde el próximo martes, aunque hay escepticismo en el sector. “Las petroleras les exigen a las empresas el pago adelantado, y el aumento en el precio fue del 30% en pocos días, imposible de absorberlo en una actividad que, debo confesar, que para el sector prácticamente no le da rentabilidad”, cerró Marinucci.
